
La corporación (Icann, por sus siglas en inglés) lleva tres años trabajando en esta revolución de la geografía de la Red.
De esta forma, las páginas web no estarían atadas a fórmulas clásicas como '.com', '.net' o '.org', sino que "los internautas podrán crear nombres de dominios '.amor' o '.odio'". Además, "a partir de ahora, los internautas podrán registrar dominios en alfabeto cirílico, chino o amhérica de Etiopía (...)
"Una comunidad budista ancestral perdida en los confines de Tailandia podrá seguir controlando su nombre. Es un desafío técnico, pero imprescindible" aseguró Twomey, quien explicó que el organismo que preside ya ha ensayado con 15 idiomas diferentes y varios navegadores.